lunes, 18 de febrero de 2013

Las personas corrientes montan durante toda su vida un buen número en torno a su reputación, sus preferencias, su carrera y lo que es de su gusto. Andan constantemente husmeando como un perro, esperando pillar algo en algún lado. ¿Y qué conseguimos con ello? ¡Nada! Cuando al fin comprendas que así no consigues nada, no habrá ya nada que buscar. Encuentras la paz en zazen, en abandono del cuerpo y de la mente.
¿Eres tú quien haces zazen? ¡No! ¡Es zazen quien te hace a ti!
Cuando alguien quiere descansar, debe hacer un alto en su actividad. Hacer un paréntesis en sus actividades significa tomarse vacaciones de ser persona. Significa dejar de ser persona corriente. Cuando te tomas un descanso y abandonas tu condición de persona corriente, eres un Buda. Por eso es comprensible que Buda no goce de gran reputación entre la gente corriente.
La enseñanza del Buda es incomparable. No tiene nada que ver con lo que divierte a las personas corrientes. La enseñanza del Buda es lo que menos gusta a los seres humanos.
Zazen no aporta nada. Zazen no es una herramienta humana. Las herramientas de los seres humanos son destruidas por los humanos. Lo eterno, por el contrario, no tiene nada que ver con los seres humanos.
No invoques el nombre de Buda esperando obtener una limosna. Cuando invoques el nombre de Buda tiene que de ser para nada.
Tenemos que entregar el cuerpo y el espíritu para aquello que no sirve para nada. No hay nada superior a aquello que no sirve para nada. Sólo lo que no sirve para nada es absoluto. Pero si tratas de sacar algo de ello, no obtendrás nada.
Todo en la vida conlleva costes. Nada es de balde. Por eso no encontramos sentido a hacer nada completamente de balde. No hay nada que requiera mayor determinación que hacer una cosa totalmente en balde.
Si practicamos la Vía del Buda como queriendo de ese modo atesorar algo, entonces no hacemos sino agrandar nuestro ego.
“Hacer sin más” significa simplemente hacer sin más. Hablar sin más, sentarse en zazen sin más, comer sin más. Hacer sin más significa vivir sin perder la cabeza por la recompensa.
Una vez me preguntaron: “¿De verdad es tu propósito liberar a todos los seres vivos?” Respondo: Hago simplemente lo que aquí y ahora debe hacerse. Que eso tenga o no que ver con la liberación de los seres es una cuestión sobre la que más tarde otros dirán lo que tengan que decir. Ahora yo sólo hago lo que realmente hay que hacer. Ni por la sociedad ni por ninguna otra cosa. Lo hago sin preguntarme qué va a reportar.
Todo lo que haces hazlo sin más, para nada. Si cuidas del prójimo, hazlo sin más, para nada. Si oras, hazlo sin más, para nada.
La verdadera comprensión consiste en no pensar en ganancias. Consiste en abandonar este cuerpo y entregarse al Buda.
Cuando una persona se entrega al Dharma, ya no hay titubeos ni vacilaciones. Cuando lo abandones todo, hasta el último resto, siéntate recto sin más, sin titubeos ni vacilaciones.
Kodo Sawaki
Hoy en una micro, muchos niños y sus muchos padres. Algunos globos, comida chatarra, gente humilde (para decirlo de buena manera). Saco mi libro, me pongo los lentes, y algo ocurre. Me siento observado, como un bicho raro. ¿Que hace ese joven...lee?-sentí que se preguntaban-¿no se aburre con eso de los libros?. 
Si bien puede ser una proyección, sentí algo de tristeza. Sentí nostalgia por un futuro que espero no llegue, donde el televisor sea mas importante que nuestras conversaciones o un clásico libro. Un futuro donde el show de la farándula sea el único tema, donde sin alcohol no existan las reuniones y donde la política se decida por quien tiene mejor imagen y no por quien puede saber algo de gobernar.

Bueno, el libro que saqué es "Fahrenheit 451".
En la micro, texto en mano, pensé: Un buen texto (así como un buen maestro, profe, guía, etc. ) no es ese que nos da la verdad de las cosas, sino ese que nos cuestiona el por qué tenemos y aceptamos estas o aquellas cosas como verdades. 

El texto (por si alguien se motiva) era: "El orden del discurso" de Foucault.
...viviendo la vida, así como ha venido y he ido en ella hasta este día, termino diciendo: es una verdad, en el fondo somos todos iguales, pero no hay que engañarse ni dejarse engañar con esa idea de que somos todos iguales.
A veces me encantaría tener unos 50 años.
50 años leídos, un café en la mano y el placer del conocimiento.
A veces me encantaría tener 12 nuevamente,
la energía y la mezcla perfecta entre la rebeldía, excitación y el desconocimiento.
A veces quisiera tener 5 años y darme el lujo de no ir al jardín, 
quedarme viendo el matinal y levantarme a crear un mundo con hotweels.
A veces quisiera estar cerca de la muerte, para acordarme que ella existe.

Pero a veces, a veces muchas, recuerdo que tengo la edad que tengo,
que los errores, la confusión, la duda, el miedo son los necesarios y que aun que a veces las extraño, disfruto despertar sin muchas certezas, tal vez tan solo las necesarias, y sentir como la planta del pie se amolda al suelo a cada paso que voy dando.
Sin razón no hay razones, sin razones no hay acuerdos, sin acuerdos no hay posibilidad de comunicación ni comunidad. Y está bien, los animales también hacen comunidad, pero lo que nos distingue de ellos es justamente la razón, y si aveces nos parecemos o somos peores que los animales no es culpa de la razón, sino de no saber aun usarla como se podría usar.

Como bien decía un amigo, la cosa no es pensar menos y sentir mas (como lo plantea, sin que se note, el discurso ideológico), sino sentir mas y pensar mejor.
Siento la necesidad, don Otro, de decirle algo. No se bien, pero la cosa es que, parece, quiero que me lea. Quizás esto sea suficiente para calmar mi angustia de ser visto. 

Podría darle un consejo, don Otro, para que viva mejor su vida. O podría recomendarle música, libros, etc, etc, don Otro, pero no estoy seguro. Se me ocurre contarle alguna anécdota de mi día, don Otro, alguna interesante o alguna de esas que a nadie le importan (pero que quiero que a usted le importen, don Otro)

Por ahora me basta con esto, don Otro. Se que no le dije nada porque en verdad nada le puedo decir, pero se que esto era lo que quería, que simplemente me viera, aunque finalmente no tengo idea lo que usted quiera, don Otro.